Thursday, November 18, 2010

El Ramble en el Fairchild!!!!!!!!!!!!!!!!!!

Con la gran artista del lente Miriam Armenguer, que generosamente ha donado siempre sus fotos para mi columna (y ahora mi blog).
Por Daniel Fernández

       La verdad que el Ramble del Fairchild Tropical Botanic Garden es siempre fantástico, pero este año se pasó, porque había una temperatura formidable con un cielo despejado y soleado. En fin, el paraíso para los jardineros y los fotógrafos. Por eso mi gran amiga Miriam y yo nos fuimos a hacer las cosas que más nos gustan. Para ella, tomar fotos bellas (su pasión son las buganvillas y los water lilies) y para mí, comprar plantas raras y libros viejos. De más está decir que como todos los años, los dos salimos más que satisfechos.
        Miriam hizo fotos maravillosas y yo no sólo encontré a buen precio (y de buen tamaño) el difícil Torch ginger que tanto me gusta y que perdí en una dichosa inundación cuando todavía no se había establecido, sino que encontré una extraordinaria enciclopedia de ópera en alemán con unas fotos increíbles y datos sobre compositores que no suelen aparecer en las enciclopedias en inglés. Además, un hermoso libro de Verlaine en francés (excelente regalo para algún amigo fracófilo), un diccionario de argot español y otras delicias.
         Pero seguramente que Miriam y yo no fuimos los únicos que salimos contentos de esta hermosa actividad que los “bejuqueros” esperamos con ansias todos los años. Al igual que en años pasados, el público era bastante nutrido, a pesar de que era viernes. Supongo que el sábado y el domingo la asistencia fue mucho mayor. Y es que hay para todos los gustos, desde antigüedades, cacharrerías, bisuterías, cuadros, fotos y muebles de jardín, hasta productos jardineros, fertilizantes, y por supuesto, plantas. Todo eso envuelto en una atmósfera de distintas músicas típicas y el aroma de comidas exquisitas de varios países. Al igual que siempre, estaba la señora de los helados exóticos (de jaca, de zapote negro, de anón, córtense las venas!), pero este año extrañé al organillo que siempre venía. Quizá está en reparaciones, porque esos mecanismos son delicados, sin contar que el que venía tenía ya más de un siglo.
        Miriam y yo tomamos muchas fotos, que pienso ir poniendo en el blog con sus correspondientes explicaciones. Las dos que acompañan este post hablan por sí mismas. Nos quejamos mucho de Miami ―y con razón―, pero el vivir aquí tiene sus ventajas, por ejemplo, estos otoños tan maravillosos para disfrutar de la naturaleza, y ¿dónde mejor que en el Fairchild? ¡Pensar que tengo amigos que nunca han ido! Lo que se están perdiendo.

1 comment:

  1. Espero disfrutar mucho del Jardin de Daniel. Aunque yo no conozco mucho de plantas ahora voy a aprender un poco mas. Las fotos muy bonitas.

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