El Jardin de Daniel
Wednesday, March 25, 2015
Virginia Woolf's house
Muchos escritores famosos tuvieron el jardín y la naturaleza como punto de inspiración y de refugio, lugar ideal para escribir. Al igual que Virginia y su amiga Vita Sackville-West, tambien Karel Capeck, Nabokov, Andre Gide y muchos mas que ahora no recuerdo, le dieron al jardín un lugar privilegiado en sus vidas, y a veces en su obra. También hay jardineros de gran talento literario, como el inefable Henri Mitchell, mi inspiracion y maestro.
Tuesday, December 2, 2014
EL OLOR DE LAS CAMPANAS
En el jardín las campanas no solo pueden escucharse (si usted tiene una iglesia cerca, claro) sino olerse. En estos días otoñales las campanas están en su punto, como quien dice, "para comérselas". Aunque ni se le ocurra, porque salvo las flores de calabaza, que son algo acampanadas, las campanas, con su olor tan rico, no son comestibles, sino altamente tóxicas.
Algunas, según dicen (a mí no me pregunte), son fumables, pero su alto contenido de alcaloides lo puede tener pensando en las musarañas por largo tiempo. Mejor ni se lance, porque, además de que puede ser ilegal ese uso, recuerdo que en mi Cuba natal se daban casos terribles con algunas de esas campanas. La gente la fumaba o la tomaba en cocimiento y los resultados podían ser fatales.
Limítese a sembrarlas, que ya bastante intoxica el olor de la cubanola (Cubanola dominguensis), por ejemplo, que a veces al llegar a mi casa en la noche, me parece que entro en el dentista, por el olor a clavo que tienen, que tanto recuerda el de las amalgamas odontológicas.
La cubanola es un amor, pobrecita, y no tiene la culpa de que a uno le recuerde el dentista; su olor embriaga desde el ocaso hasta el amanecer, aunque de día no huelen. Duran mucho las flores, y además, tiene la ventaja de que crece rápido y sin mucho rollo, que no hay tiempo para tanto jardineo (ni cintura, dicho sea de paso).
Otra campana que hay que tener en el jardín es la "Trompeta de ángel" (Brugmansia suavoelens). La variedad rosada es la más popular en Miami, pero yo prefiero la blanca que tiene un olor entre loto y limón, aunque es un poquito más exigente que la rosada, que puede volverse invasiva. En las mañanas, el olor de las campanas puede, literalmente, sacarlo de la cama. No le sugiero que las use como despertador; pero sí cumplen su función en cuanto a embullarlo para levantarse a disfrutar un ratico del patio o jardín antes de salir a lo que tenga que hacer.
Las campanas rosadas son muy fáciles de cultivar, aunque requieren su poco de abono orgánico todos los años, regarlas cuando pasa más de una semana sin llover y tener cuidado de que les dé la suficiente cantidad de luz. Aunque aguantan algo de sombra, de un árbol o de un muro alto en las proximidades, es preciso que tengan un mínimo de 4 a 5 horas de luz para que florezcan adecuadamente. Esa es otra de sus ventajas, porque pueden poner un toque de color entre otros arbustos que no florezcan al mismo tiempo. Las blancas exigen más agua. Hay muchas variedades de brugmansias con distintos colores, formas y olores (lo más importante).
Entre las campanas raras, mi favorita es la Brugmansia Grimaldi, con su color anaranjado y su olor como a toffee. ¡Cuando le digo que dan ganas de comérselas!
Pero en el mundo de las campanas, no todas son brugmansias, también están las daturas, las brunfelsias y otras. A las daturas, como la trompeta es de abajo para arriba, se le suele decir "Trompeta de diablo", pero ya quisiéramos que todo lo diabólico fuera como estas inocentes que dan un olor exquisito que compite con la lavanda (las moradas), o el jazmín (las blancas). El único problema que tienen es que son bianuales, o sea, que al cabo de dos años, más o menos, parten, por lo que hay que estar alerta para reproducirlas desde sus abundantes semillas.
También están las numerosas brunfelsias a las que pertenecen esas surrealistas campanas de tallo extremadamente largo y pétalos al final, como las conocidas por "Galán de noche", en Cuba, y mi favorita, laBrunfelsia jamaicensis que tiene un olor de competencia, la llaman White Magic.
Aproveche estos días frescos para sembrar alguna campana en su patio o jardín, ya que en el sur de la Florida se puede sembrar todo el año. Las mariposas, su nariz (y sus vecinos) se lo agradecerán.
(PUBLICADO EL 22 DE NOVIEMBRE 2014 EN EL NUEVO HERALD)
Read more here: http://www.elnuevoherald.com/vivir-mejor/estilo/article3979362.html#storylink=cpy
Monday, June 27, 2011
DIAS GRATIS EN EL FAIRCHILD
Aprovechen, los que no son miembros todavia, las jormadas gratis en el Fairchild. Los primeros miercoles de cada mes. El proximo es el dia 6 de julio, y todos los domingos de agosto.
Wednesday, August 3, 2011
Sunday, August 7, 2011
Sunday, August 14, 2011
Sunday, August 21, 2011
Sunday, August 28, 2011
Wednesday, September 7, 2011
Wednesday, October 5, 2011
Wednesday, November 2, 2011
Wednesday, August 3, 2011
Sunday, August 7, 2011
Sunday, August 14, 2011
Sunday, August 21, 2011
Sunday, August 28, 2011
Wednesday, September 7, 2011
Wednesday, October 5, 2011
Wednesday, November 2, 2011
Sunday, February 27, 2011
EL MERCADITO DE CORAL GABLES, UNA SABROSA TRADICION
| Miriam Armenguer no estaba conmigo ese dia, y por eso va con foto hecha por mi. Cada semana esta mejor. No se lo pierdan |
Mercadito de Coral Gables, una sabrosa tradición
(Versión ampliada de la aparecida en El Nuevo Herald)
Por Daniel Fernández
En su tercer sábado, el 29 de enero, el “mercadito” (Farmers Market) de Coral Gables, en el 405 Biltmore Way, entre la alcaldía y el Merrick Park, se mostraba más concurrido que nunca. Según parece, a pesar de la crisis, este año ha sido mucho mejor que el pasado.
“Está mejor que nunca”, dice Mónica Ledesma, de Monica Orchids, negocio que se dedica a esas plantas y otras exóticas, y que lleva 16 años participando de este evento comunitario. “Hay más público, más vendedores”, agrega.
Cary Iglesias, de la productora de mieles Local Miami que dirige su esposo, el apicultor Miguel Bode, tiene la misma opinión. “Este año hay más negocios, incluso otro de mieles; pero es buena la competencia. Noto que los clientes tienen mayor conciencia con la Naturaleza y los productos naturales”.
Los clientes comparten la opinión de todos los vendedores cuestionados. María López Galán (que regresa a su auto con unos dulces caseros recién comprados) afirma con entusiasmo: “Deberían mantenerlo el año entero. Hay tantas cosas…”
Y es que este evento sabatino no es un simple mercado en el que se pueden encontrar desde plantas hasta jabones, desde mariscos frescos hasta dulces y mermeladas caseras, sino que entre sus múltiples actividades hay, por ejemplo, clases de Tai Chi, demostraciones de cocina por los chefs de restaurantes locales, actividades para niños (entre las que se cuenta la visita de animales del Zoológico), clases prácticas de jardinería y más. Eso sin contar el consejo que puede obtener de los vendedores de plantas.
Entre estas eminencias locales se encuentran Renee Molina, de Kreative Garden, ex directora del Rainforest Conservatory. Creadora de un nuevo método para conservar las plantas bien hidratadas: la pelota hidratante (con patente pendiente) y que realiza una labor educativa en su establecimiento y a nivel internacional en universidades de Costa Rica y de su natal Nicaragua. “Enseñamos a cuidar las plantas y a conservar el ambiente”, afirma.
También está Phillip Iloo, de Stelmar Gardens, que de Guyana ha traido a los Redlands su pasión por las plantas exóticas. “Mi negocio se especializa en plantas para coleccionistas, raras”, dice. Pregúntele por el Tecomante, se llevará una grata sorpresa.
Y no puede faltar el servicial Efraín Santiago, de A Touch of the Tropics, que participara durante años en la directiva del Miami Rare Fruit Council International, y que por eso no sólo puede aconsejarle sobre sus problemas jardineros, sino que hasta puede ayudarle a conseguir alguna rareza o un frutal para su patio.
Las mesas con sus sombrillas en el centro de la calle están llenas de clientes que aprovechan para hacer un brunch muy especial a manera de descanso en medio de las compras y otras actividades.
¿Y qué más que comprar y comer se puede hacer en este multifacético acontecimiento callejero? Pues además de las clases mencionadas, aquí puede encontrar también valiosa información sobre el cuerpo de bomberos de la ciudad y de otras instituciones, como el Actor’s Playhouse o la PTSA (Parents-Teachers-Students Association) de la Ponce de Leon Middle School, que ofrecía deliciosas panetelas caseras.
En todos los quioscos se veía una gran actividad. Por ejemplo, en Los Girasoles ―que ofrece unas papayas sin semilla, únicas―, había cola para ser atendido. Karen, la de Karen Kreations, que segun sus palabras ha estado en el evento “forever”, no pudo ni responderme a las preguntas, de tan atareada. Y es que sus mermeladas y tapanades han trascendido la ciudad y sus clientes vienen desde muy lejos. ¿Mi favorita? La jalea de parchita (fruta de la pasión) con chardonnay.
Se respiraba en el lugar una atmósfera de fiesta apacible. Las sonrisas adornaban los rostros de los que ya se marchaban, al filo de la una, con sus bolsas de vegetales, sus cajitas de dulces, su plantas, sus palos de mango… Pero siempre hay posibilidades de mejorar.
Cuando ya me iba, Ledesma me pidió que me acercara y me dijo: “La gente quiere que pongan más mesas, no dan abasto con la gente que viene a desayunar y a almorzar. Quieren que las extiendan hasta aquí [casi al final de la calle más allá de la sombra de la alcaldía], para estar cerca de donde venden el pan con lechón”. También hay los que añoran elementos de otros años: “La gente se estaba quejando de que este año no hay pastelitos de guayaba, ni cosas cubanas. No están los Perezosa”, agrega.
Tampoco le falta razón cuando dice que: “Muchos vendedores pensamos que esta actividad debería empezar en diciembre, para que la gente comprara cosas para Navidad”. ¿Y por qué no?
Mayor información sobre el Farmers Market de Coral Gables: 305 460 5600 o en www.gablesrecreation.com.
Monday, February 21, 2011
Monday, November 29, 2010
‘Granada, fruta soñada por mí…’
Por Daniel Fernandez
Hasta una bella ciudad lleva su nombre (para no hablar de un arma mortífera), y es que la granada (Punica granatum) es así, fruto de extremos, inspiración de pintores, poetas y asesinos, símbolo de fertilidad, evocación del Paraíso y en los último tiempos, también embullo para el trago y hasta milagrosa panacea para la circulación, la buena digestión, las limpiezas corporales internas y externas…
Soñaba con tener una granada en mi patio, y creo que hasta tuve una durante los primeros tiempos en que lo exploraba todo y en medio de los plátanos machos ostentaba un melocotonero King of the Tropics que pereció en medio de una proverbial inundación. Sin embargo, a ciencia cierta, en estas tierras de canícula la granada que comúnmente se consigue y que se logra es la ornamental (que no es poca cosa) con sus flores que parecen claveles teñidos de anaranjado y sus frutillas de bermellón intenso.
Aunque tenía y tengo ese sucedáneo para la niña de los ojos de jerifaltes granadinos nunca abandoné la quimera de ver crecer en mi patio los frutos morados cargados de diamantes sangrientos. La espera dio frutos ―y valga la redundancia―; porque apenas al año de sembrada, ya tengo granadillas que se columpian al viento fresco de las mañanas invernales, dando a mi jardín un toque poético y triunfal (vaya, me quedó bordado el párrafo).
¿Que cómo la conseguí? Pues muy sencillo. Contacté al "Chino" (Maurice Kong) del Miami Rare Fruit International Council, y el servicial horticultor me consiguió una variedad de granada vietnamita que, si bien no da frutos tan grandes como los que compramos en el supermercado, sí goza del nada despreciable privilegio de crecer a gran velocidad y adaptarse como nativa a nuestros extremos climáticos. La prueba está en que en cuestión de un año la planta (ya casi arbolito) está a la altura de la casa y tiene tres frutillas que despuntan. En cuanto alcancen un tamaño más fotogénico les incluiré esas nuevas fotos en este post.
Seguro que querrán saber muchas cosas sobre la granada, pues bien, se dice que es altamente antioxidante y se anuncia como magnífica para mejorar la circulación. Confieso que aunque he tomado mucho ese jugo (en versiones industriales), mi interés por esta fruta es básicamente por su belleza en la planta y por todo la magia que la rodea.
Originaria del Asia y el Asia Menor, primero los romanos y luego los árabes se encargaron de expandirla por el Viejo Mundo. Al Nuevo la trajeron los españoles a fines del siglo XVIII, y desde entonces se ha venido extendiendo por estas tierras. Hay vastos sembradíos en Arizona destinados a la producción de jugo.
Pero más allá de su historia industrial, la granada es reina de “bodegones” o “naturalezas muertas”, género muy popular en la pintura española y la flamenca, y al abrirla, algo de ese abolengo, de ese rancio perfume de otros tiempos, todavía nos llega. Otra de las razones por las que ―parafraseando al maestro Agustín Lara― la granada es una “fruta soñada por mí”.
Si usted quiere tener un granado en su patio, le aconsejo esta variedad vietnamita de la que hablaba más arriba, ya que crece rápido y prácticamente no hay que hacerle nada para que medre. En realidad, lo único que no le gusta a los granados es el exceso de agua, así que siémbrelo con buen drenaje, y una vez establecido, olvídese de regarlo. Sin duda la granada es una adquisición valiosa que, si la pone al frente de la casa, seguro atraerá las miradas de sus vecinos.
Thursday, November 18, 2010
El Ramble en el Fairchild!!!!!!!!!!!!!!!!!!
| Con la gran artista del lente Miriam Armenguer, que generosamente ha donado siempre sus fotos para mi columna (y ahora mi blog). |
Por Daniel Fernández
La verdad que el Ramble del Fairchild Tropical Botanic Garden es siempre fantástico, pero este año se pasó, porque había una temperatura formidable con un cielo despejado y soleado. En fin, el paraíso para los jardineros y los fotógrafos. Por eso mi gran amiga Miriam y yo nos fuimos a hacer las cosas que más nos gustan. Para ella, tomar fotos bellas (su pasión son las buganvillas y los water lilies) y para mí, comprar plantas raras y libros viejos. De más está decir que como todos los años, los dos salimos más que satisfechos.
Miriam hizo fotos maravillosas y yo no sólo encontré a buen precio (y de buen tamaño) el difícil Torch ginger que tanto me gusta y que perdí en una dichosa inundación cuando todavía no se había establecido, sino que encontré una extraordinaria enciclopedia de ópera en alemán con unas fotos increíbles y datos sobre compositores que no suelen aparecer en las enciclopedias en inglés. Además, un hermoso libro de Verlaine en francés (excelente regalo para algún amigo fracófilo), un diccionario de argot español y otras delicias.
Pero seguramente que Miriam y yo no fuimos los únicos que salimos contentos de esta hermosa actividad que los “bejuqueros” esperamos con ansias todos los años. Al igual que en años pasados, el público era bastante nutrido, a pesar de que era viernes. Supongo que el sábado y el domingo la asistencia fue mucho mayor. Y es que hay para todos los gustos, desde antigüedades, cacharrerías, bisuterías, cuadros, fotos y muebles de jardín, hasta productos jardineros, fertilizantes, y por supuesto, plantas. Todo eso envuelto en una atmósfera de distintas músicas típicas y el aroma de comidas exquisitas de varios países. Al igual que siempre, estaba la señora de los helados exóticos (de jaca, de zapote negro, de anón, córtense las venas!), pero este año extrañé al organillo que siempre venía. Quizá está en reparaciones, porque esos mecanismos son delicados, sin contar que el que venía tenía ya más de un siglo.
Miriam y yo tomamos muchas fotos, que pienso ir poniendo en el blog con sus correspondientes explicaciones. Las dos que acompañan este post hablan por sí mismas. Nos quejamos mucho de Miami ―y con razón―, pero el vivir aquí tiene sus ventajas, por ejemplo, estos otoños tan maravillosos para disfrutar de la naturaleza, y ¿dónde mejor que en el Fairchild? ¡Pensar que tengo amigos que nunca han ido! Lo que se están perdiendo.
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